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Vesubio,
Etna, Teide, Fuji, Popocatépetl… Muchos son los volcanes que se
distribuyen a lo largo de nuestro planeta y que pueden permanecer
cientos de años ‘dormidos’ hasta que un día despiertan, como ha
ocurrido en Cumbre Vieja (La Palma) recientemente. Consisten en
estructuras geológicas por las que emerge el magma,
que a su vez se divide en lava y gases provenientes
del interior de la Tierra en
el momento en el que entran en erupción.
Por
lo general, se forman en los límites de las placas tectónicas,
aunque existen los llamados puntos calientes, donde no hay contacto
entre placas. Se dividen en tres tipos según su actividad: activos,
que pueden erupcionar en cualquier momento; inactivos o durmientes,
aquellos que mantienen ciertos signos de actividad y han entrado en
actividad esporádicamente; y los extintos, cuya última erupción
fue registrada hace más de 25.000 años.
Tipos
de volcanes
Los
volcanes se clasifican por el tipo de estructura o edificio volcánico
y por el tipo de actividad o de erupción que presentan. Ambos
aspectos están relacionados al ambiente tectónico que les dio
origen. Por otra parte, este tipo de clasificaciones no es exacta y
un mismo volcán puede combinar diferentes estructuras, así como
presentar cambios en la modalidad del tipo de erupción. Los volcanes
se clasifican:
Volcanes
compuestos o estratovolcán.
Son grandes y tienen forma cónica con un cráter central, el
edificio volcánico está formado por capas sucesivas de depósitos
de lava y fragmentos de roca: escoria, arena y cenizas, producto de
diferentes erupciones.
Los
volcanes compuestos hacen erupción de forma explosiva por el magma
viscoso. Cuando el magma es muy viscoso, sube a la superficie, pero
obstruye el cráter y el gas queda atrapado. Por lo tanto, la presión
aumentará y resulta en una erupción explosiva. Estos volcanes se
localizan a lo largo de las zonas de subducción.
Calderas. Son
el resultado de grandes erupciones, las cuales hacen que colapse o se
derrumbe la parte central o todo el edificio volcánico, dejando un
gran cráter o caldera.
Cono
de cenizas o escoria. Son
conos relativamente pequeños que como su nombre lo indica están
formados por la acumulación de ceniza y escoria. Un cono de ceniza
es una colina empinada cónica formada por encima de un ventiladero.
Los conos de ceniza son algunas de las formaciones volcánicas más
comunes que se encuentran en el mundo. No son muy famosos, ya que sus
erupciones, por lo general, no causan ninguna pérdida de vida. Los
conos de ceniza están principalmente formados por erupciones
estrombolianas, las cuales ocurren cuando el magma es viscoso, y el
gas encerrado se escapa intermitentemente cuando sube a la
superficie.
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